Por Darwin Grajales.Sanación 300 nace en una búsqueda de visión. El 17 de enero de 2009, decidi emprender un ayuno de 5 días y 4 noches en las montañas del departamento del Cauca- Colombia. En aquel ritual se hacia una ofrenda a la tierra, que consistía en sembrarse a la intemperie solo, cubierto por un plástico, sin consumir agua y ningún otro alimento y sin salir del lugar donde se hacia la siembra. yo me sembre y era quien hacia el ayuno, Un grupo de apoyo desde otro lugar sin que se pudieran ver, hacia un ritual inverso de consumir alimentos, hacer cantos y oraciones como medio de acompañamiento durante los días del ayuno. El objetivo principal era el de visionar y rendirle un culto a la tierra, fue así como llegaron las visiones y el compromiso de compartir esta información con mas personas, que luego se llamaría sanación 300.

Después de tres días de ayuno, de silencio y de observación total, mi mente se transportó a un estado de quietud como mecanismo de supervivencia y es allí cuando ocurrió ese estado de plenitud donde mi cuerpo se limita a optimizar la mas minima fuente de energía, dando espacio para la conexión con el mundo del espíritu, donde no existe el tiempo ni el espacio. (Ver video EL PODER DEL AHORA)
Después de llevar a mi mente hasta el agotamiento, pude experimentar la ausencia de problemas y preocupaciones, empecé a ser consiente de mis miedos, de de las causas del dolor y del sufrimiento. Cuando te entregas al fluir de la vida sin juzgamientos, sin expectativas, sin luchas, sin necesidad de interpretar nada, solo entregado a sentir y a fundirte con la naturaleza y el ambiente es cuando comprendes que todo lo que percibes es una ilusión, que todo lo crea tu mente y que eres tu quien la programa.

En este estado de quietud empiezas a establecer un lenguaje sin palabras con todo lo que te rodea. Fue una experiencia muy real, donde empiezas a considerar las infinitas posibilidades de alterar tu ambiente solo con los pensamientos y sin que halla que modificar nada, todo esta en tu cabeza. En esta vivencia pude recibir mensajes de los árboles, los pájaros, las ardillas, mariposas, insectos, el sol, el aire, la lluvia y en general todo lo que había en el ambiente, fueron muchas visiones, pero la mas trascendental fue la de la sanación a través del perdón, me mostraba que si yo asumía toda la responsabilidad de todo lo que sucedía a mi alrededor, fuera bueno o malo, también lo podría transformar y limpiar de toda impureza, es por eso que comprendí que todas las enfermedades y los conflictos que vivo y veo en los demás, son solo creación mía y que soy yo también quien puedo modificarlo pensando diferente.
Mi visión de sanación 300 llegó como una invitación, o mas bien una tarea que me puso el universo, de compartir esta información y reproducirla a través de un ejercicio vivencial que pudiera tener eco en muchas mas personas, y por qué no, en todo el planeta. De allí aparece como complemento el Ho’oponopono y todas las herramientas que he venido trabajando. Al quinto día del ayuno ya sabía que acabába de adquirir un nuevo compromiso con la tierra y con toda la humanidad y que es nuestro deber trabajar fuertemente por esta causa.

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